Kiyoto Ota

Título y autor ¿qué más decir de esta exposición?

…quizá solo decir que Kiyoto es mi amigo y que como tal no puedo menos que celebrar su participación en la Galería Acapulco 62, espacio de artistas, espacio de amigos.  Añado la seguridad que será un acontecimiento, como son todas las exposiciones de Kiyoto Ota, nuestro gran maestro de la escultura.

Kiyoto Ota presenta para esta exposición tres piezas, criatura marina, tercera rebelión y niña casa, tres detonadores de energía, tres muestras de su fecunda imaginación y oficio.  Un regalo en la Santa María.

Además una de ellas: niña casa, es una primicia que suma continuidad con novedad.  Me detengo en ella con la esperanza de hacer un comentario que estimule la curiosidad del espectador.

Si los últimos trabajos de Kiyoto Ota se nos presentaron como acertijos de respuestas múltiples; -una casa como un refugio que no lo es, un espacio vuelto lugar mediante los procesos de transformación propios del oficio de escultor, una anécdota que se desdobla en sus propias contradicciones, madera que sin dejar de evocar su origen convoca nuevas conexiones mezclando tiempos y culturas-: la casa maya que llueve, la inhabitable casa de viento, casa de la infancia, la casa ilusión de Alicia… casas imposibles de serlo. 

Con niña casa la nueva obra, Kiyoto Ota parece dar una vuelta de tuerca más.

Aquí la experiencia es radical. De raíz.  Sigue la casa pero ahora como parte de su propia inquilina.  Criatura anfibia de presencia contundente. Kiyoto Ota nos ha hablado de la necesidad del humor en la obra pero aquí no puedo dejar de ver algo mucho más profundo, un símbolo, un verdadero koan, ese golpe a la experiencia que por más absurdo que parezca nos provoca un enfrentamiento inevitable.  Es nuestra esfinge y solo nos resta escucharla.  Entender la pregunta y buscar esa respuesta que espera ser develada en el interior de cada uno de nosotros. ¿Casa niña, niña casa? ¿me hablas a mí? ¿me estás hablando a mí?…

Kiyoto Ota con sus obras, con cada una de las tres piezas que componen esta exposición, ha cumplido su parte, nos toca a nosotros la oportunidad de aprovechar el ofrecimiento que estos objetos, estas esculturas nos hacen.  Sus silenciosas presencias nos atraen a la vez que parecen interrogarnos.  ¿Será está la misión de todo gran arte?

Francisco Castro L

CDMX

julio 2021