A PARTIR DEL ENCIERRO

Colectiva

El mundo cerró sus puertas y como tantas otras veces en la historia, la gente tuvo que recluirse para salvar su vida de un patógeno mortal. Muchos buscamos el distanciamiento, el silencio y la soledad para crear. ¿Qué podría ser mejor que confinarnos? Pero en una cuarentena aislarnos implica escondernos y ver a los demás como posibles portadores. La subversión necesaria para crear no se puede encontrar en el encierro sin reconocer la rendición ante un espectro a la vez nanoscópico y gigantesco. La relación parasitaria entre el artista, sus ideas y sus materiales durante un ataque de parásitos invisibles no nos hace trabajar por algo sino contra algo y a pesar de algo. Crear durante la pandemia requiere equilibrar el imaginario entre la claustrofobia, la higiene, la paranoia y el placer mórbido de contemplar el colapso social. Imposible no pensar en calles vacías, museos desiertos y galerías cerradas. Un mundo sin coleccionistas ni público ni críticos. Entre vectores de contagio, focos de infección, fosas comunes y congeladores repletos de cadáveres, cuesta trabajo lamentar la desaparición del arte y sin embargo sabemos que el arte rendirá cuentas mejor que los reportes y las cifras de la tragedia, lo ha hecho desde la antigüedad, esa es la única certeza en un tiempo de incógnitas.

El miedo a respirar, a besar, a estrechar manos, a comer en un restaurante, a beber en una barra, a pasear entre extraños llegó como el impacto de un tren bala, como la sacudida de un terremoto con el epicentro en nuestras células. El miedo se instaló cómodamente, sin revuelo ni estridencias y paralizó la economía, la política, el turismo y el futbol. El miedo de contagio, tos, fiebre y secreciones que inundan los pulmones es la ruleta rusa viral de gotas de saliva y aerosoles de vaho. El miedo es peligro distante, absurdo e irreal pero inminente, contundente y visceral. El miedo se mide en índices de infección, pacientes, muertes y días (esos ciclos de luz y oscuridad que en otros tiempos ordenaban la existencia) de encierro.

Si hay una certeza en la vida humana son las epidemias, acontecimientos periódicos y devastadores que ponen en evidencia la fragilidad corporal, el lento progreso de la ciencia y nuestra efímera supremacía sobre la biosfera. A partir del encierro (el único recurso sensato para protegernos) seguimos creando no para salvar a nadie, ni siquiera a nosotros mismos, sino porque frente a la aplastante contundencia asesina de un desconocido e impredecible virus SARS-Cov-2, contra el que no existe vacuna, tan sólo nos queda seguir haciendo, seguir siendo.

            Naief Yehya    Nueva York, 28 de mayo de 2020, 16,410 muertos acumulados

SUSANA GÓMEZ

1978, Ciudad de México.
Estudió en la Escuela Nacional de Pintura Escultura y Grabado «La Esmeralda». Ahí se dedicó a reflexionar sobre distintos medios como el video, la instalación, los objetos y el dibujo encontrando que el medio solo ayuda a potenciar el discurso más no lo hace. El hilo conductor de su obra oscila entre el desgaste, la identidad, el cuerpo, el contenedor, el erotismo y el melodrama.

MIGUEL VENTURA 

E.E.U.U. 1954, nacionalizado mexicano.
Ha trabajado a partir de su ideología sobre pinturas e instalaciones principalmente. Su crítica ha sido feroz a ciertos fenómenos sociales omo la globalización, la Guerra de Iraq y el nacismo.

MANUELA GENERALI

Suiza, 1948.
Inició sus estudios de arte en la Wimbledon School of Arts, en Londres (1968-1969). Recide en México hasta el día de hoy.La geografía influye en su obra, aquí encontró el color, que se suma a su pintura en una biografía visual y emocional. En su pintura se navega en barcos que llegan a ciudades, paisajes y rostros.

ALFONSO MENA

CDMX 1961.
Observador de la esencia humana e investigador analítico de los elementos formales que componen al objeto pictórico, ha logrado extraer soportes, espacios, planos, texturas y cromatismos, para convertirlos en los sujetos protagónicos de cada una de sus obras. Creador de entes pictóricos que se imponen tanto por su autonomía como por la relación que adquieren con otros elementos, Alfonso Mena, se ha
convertido en uno de los principales y más interesantes artistas contemporáneos de México.

JAZAEL OLGUÍN

CDMX
Es miembro fundador de Cooperativa Cráter Invertido.Está interesado en los entrecruces entre géneros y medios: retratos que insinúan paisajes, bodegones que son comics, la búsqueda por un espacio entre figuración-abstracción; el lenguaje límite entre dibujo y pintura. Jazael mezcla tiempos, capas de la historia del arte y la digestión individual de los imaginarios populares a través de una mirada chueca y sumergida.

BORIS VISKIN

CDMX,1960.
Se ha dedicado a explorar los límites de lo pictórico a partir de ejercicios tridimensionales, el uso de materiales no convencionales y procedimientos de carácter conceptual. En sus series, el pintor ha utilizado juegos de palabras y realizado trabajos de carácter narrativo, así como pinturas y ensamblajes de objetos cotidianos.

 MÓNICA DEUTSCH

Radica en la CDMX. Estudio diseño de modas, corte y confección en Barcelona, España. Posteriormente estudió en la Academia de San Carlos y en La Esmeralda.
A partir del año 2005, introdujo nuevos materiales y comenzó a trabajar con telas, cuero, fieltro, cera, hilo, huesos, barro, etc., y de esta forma pasó de lo bidimensional a lo tridimensional para comenzar un trabajo más cercano al objeto, a lo escultórico.

ALEJANDRO GÓMEZ-ARIAS

CDMX, 1985.
Su producción se localiza en la relación entre la imagen y el valor al examinar diferentes conceptos como el dinero. Ha sido merecedor de la Beca Jóvenes Creadores del FONCA (2013-2014 y 2016-2017).

CHAVIS MÁRMOL

Hidalgo, 1982. 
Su obra engloba opiniones, preguntas y respuestas de una manera activo-simbólica, y que busca una integración en la sociedad. Disfruta de usar las manos, construir cosas, soldar, cortar madera, etc.. y éstos son los medios y soportes principales en su trabajo.

MANUELA GARCIA

CDMX 1982
Estudió la licenciatura en Bellas Artes por la Universidad Nacional de Colombia. En su trabajo personal, se considera a sí misma como escultura, interesada en la relación entre los cuerpos en el espacio, un concepto relacionado también con cuestiones filosóficas, vinculadas a las condiciones humanas, y cómo estas relaciones implicaron una experiencia de habitar. Materializando el trabajo a través de videos, instalaciones y dibujos.

YOLANDA MORA

E.E.U.U. 1978, nacionalizada mexicana.
Artista plástica nacionalizada Mexicana desde 1978. Pintora intuitiva, alejada de la narración y la anécdota que suele plasmarse en la tela o en el papel, es partidaria de la búsqueda de la pintura por la pintura misma. Apuesta al azar, y al repetir accidente tras accidente. Convierte el acto creativo en un espacio abierto y con infinitas posibilidades de aprendizaje. Su obra es un monólogo interior, el vértigo, el brinco al abismo, el lugar donde no cabe nadie más.

PATRICIA ÁLVAREZ 

Aguascalientes en 1956.
Estudió filosofía, diseño y un posgrado en Textil Artístico en la Escuela Nacional de Artes en Lodz en Polonia. La espiritualidad en la obra de Patricia es trascendental, tiene una gran influencia del budismo Zen, el cual busca experimentar la sabiduría más allá del discurso racional. Para ella es muy importante la literatura, sus imágenes están afectadas por cargas poéticas dónde la palabra y la imagen están en constante conexión.Su obra se centra en una reflexión sobre el vínculo entre el cuerpo y el mundo. Patricia toma elementos cotidianos, los descontextualiza y los dota de diferentes significados.

ALEJANDRA VENEGAS 

CDMX 1986. 
Trabaja a partir de elementos simples, líneas, formas geométricas y orgánicas que se mueven dentro del espacio compositivo y crean un lenguaje concreto en evolución. Busca que la pintura sea dinámica y espontánea generando la posibilidad de relacionarse con el mundo que la rodea a través de una experiencia sensible.